
Z estaba sentado en la mesa de un bar del centro, uno de esos a los ke todos van a pasar las penas, cuando escucho a alguien decirle- ¿puedo invitarte una cerveza?- Era un hombre canoso, pero no parecía viejo, tenia un rostro amable, como los de la gente buena, parecía ke el y Z ya se conocían pero Z al mirarlo se levanto y dio un par de pasos como yéndose, pero se detuvo al oir ke el hombre le decía – vamos, necesitamos hablar- y dando vuelta la cabeza Z dijo – no tengo nada ke hablar contigo – e intento irse pero el hombre lo tomo del brazo, lo miro y le dijo – no puedes culparme por lo ke paso- y le pidió al camarero un par de cervezas, Z se kedo ahí de pie, cuando trajeron las cervezas Z se sento, no lo miro ni dijo nada, no solia decir muxo y ahora menos. – Yo no la oblige- dijo el hombre mientras jugaba con el vaso, -pero tampoco se lo impediste- dijo Z entre uno y otro sorbo – ¿ke podía hacer? Ella estaba decidida - dijo el hombre y se kedo kieto como esperando la respuesta –pudiste decirle ke no lo hiciera, ella siempre hizo lo ke decias- le dijo Z aun sin mirarlo – se lo dije, crees ke no?, pero no kiso escucharme- dijo el hombre – debiste gritarle, hacer ke te escuchara, yo en tu lugar lo habría hecho- dijo Z y dejo el vaso a un lado – no es tan fácil como crees, si ella no quería escucharme nada de lo ke yo hiciera iba a hacer ke me prestara atención- dijo el hombre buskando la mirada de Z – eras el único ahí, eras el único ke podía hacer algo y no lo iciste ¿y esperas ke no te culpe?- dijo Z y levanto la mirada para esperar la respuesta, el hombre mirando alrededor le dijo – tienes razón, solo yo estaba allí, ¿ pero has pensado ke kiza la culpa es de kien la llevo a eso?- y miro a Z con una mirada ke a cualkiera le habría dolido el alma, con una de esas miradas ke solo él sabe dar, pero a Z ni lo inmuto – ¿acaso insinuas ke la culpa es mia? – dijo Z indignado – yo ke he estado siempre con ella, yo ke le di todo lo ke kiso y más aun, yo ke la kise mas ke nadie en este mundo, yo tengo la culpa? ¿eso es lo ke dices?- agrego mientras se ponía de pie y aguantaba un par de lagrimas - no, no digo ke sea tu culpa, pero alguien la llevo a eso ¿no lo crees? ¿O acaso crees ke lo hiso por diversión?- dijo el hombre - no, claro ke no- respondió Z mirando al suelo y casi sin voz – ella intentaba huir de algo, esconderse, por eso lo hiso- agrego el hombre- ¿de mi? ¿Acaso no le di todo lo ke keria? ¿Acaso le falto algo? ¿Acaso no la hice feliz?-y se sento a esperar ke el hombre contestara sus dudas – kisa te falto darle alas, no lo se. De todas formas no debes buscar kulpables - dijo el hombre – no le hace bien a nadie- y puso su mano sobre el hombro de Z – no me tokes- le grito el- ke sin importar kien sea el culpable de llevarla a eso es tu culpa ke alla logrado hacerlo- y se paro, esta vez enfadado – ya te dije ke ella estaba decidida, no me dio tiempo de hacer nada- dijo el hombre aun con voz suave a pesar de la rabia de Z y aun más suave dijo - y debes admitir ke yo no la puse en esa situación- Z ke ahora miraba al suelo casi con vergüenza dijo- kisa si fui yo kien la llevo a eso, pero no se supone ke yo sea perfecto, en cambio tu…- y mientras decía esto saco de su bolsillo el dinero de la cerveza, lo dejo en la mesa, se dio vuelta y camino hasta la puerta y desde allí termino su frase – …tu ke todo lo puedes pudiste kitarle la pistola de las manos- y salió del bar.
Desde la ventana otro par de ojos lo miraba, eran de un angelito nuevo, aun sin alas, y por sus mejillas, al igual ke por las de Z, unas lagrimas rodaban y caian al suelo. Entonces el hombre se levanto, dejo el dinero faltante en la mesa y fue con el pekeño angelito, acaricio su peli y dijo- trankila, ya pronto tendras tus alas- y juntos se desvanecieron en el aire al mismo tiempo en ke Z giraba la cabeza para mirar por la ventana el interior del bar.